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Conservación de agua en los jardines: Principios de la Xerojardinería
Una cantidad sorprendente de agua se usa en el jardín y césped del hogar. Estudios han mostrado que hasta un 70 por ciento del agua procedente de un sistema de agua municipal está destinado para el uso residencial. Además de las fuentes municipales de agua, un porcentaje de agua proveniente de fuentes privadas, como pozos, también está destinada para uso residencial. Del agua usada en los hogares, casi la mitad se usa en el mantenimiento del jardín.
El problema está en que a pesar de que vivimos en Nuevo México, tradicionalmente hemos establecido jardines con plantas nativas de Inglaterra, Japón, la Costa Este de los Estados Unidos y otras regiones con mucha más precipitación pluvial. Para lograr que estas plantas crezcan sanas y frondosas, debemos suplementar la precipitación natural con el suministro limitado que tenemos de agua subterránea y superficial. El uso de plantas que requieren de mucha agua no es nuestra única opción para el jardín; afortunadamente, tampoco lo es arrancar plantas del jardín.
Nuestros jardines permanecerán hermosos y productivos si usamos el agua eficientemente y si usamos plantas que requieran menos agua. Un efecto secundario es que las plantas que necesitan poca agua frecuentemente se adaptan a los suelos alcalinos característicos de Nuevo México y de otras regiones secas. Los jardines que tienen plantas que usan el agua eficientemente se conocen a menudo como “xerojardines”.
El concepto de la xerojardinería fue desarrollado en Denver, Colorado, en respuesta a la escasez de agua. La palabra “xeros” en griego significa “seco”. La xerojardinería se refiere a jardines que usan poca agua suplemental. No se refiere a una jardinería seca y de pocas plantas, como tampoco a un jardín que no requiere mantenimiento. Como los jardines tradicionales, un xerojardín se puede diseñar para reducir la cantidad de labores requeridas para su mantenimiento o para proporcionar cuidados frecuentes. Muchas personas disfrutan de hermosos jardines, pero tienen poco tiempo para cuidarlos. Al usar plantas bien adaptadas al suelo, coberturas de abono vegetal que controlan el crecimiento de las malas yerbas y conservan agua, y usando irrigación por goteo para aprovechar al máximo el agua, estos jardines pueden tener un colorido y fragancia con sólo cuidados mensuales o según la estación del año. Los jardineros a quienes les gusta pasar tiempo en el jardín pueden tener un xerojardín que requiera de tanta atención y cuidados como un jardín tradicional de alto mantenimiento, pero usando mucha menos agua. Existe un xerojardín para cada jardinero.
La xerojardinería no se refiere a un estilo de jardinería ni a diseño de jardines ornamentales. La xerojardinería es un concepto que se refiere a la conservación de agua y que se puede aplicar a jardines de cualquier estilo, desde uno tradicional hasta uno estilo inglés, japonés, del suroeste y otros. Un xerojardín puede tener una apariencia formal o natural. Los principios que se usan para tener un xerojardín son las prácticas buenas de horticultura aplicadas a nuestro medio ambiente único y desértico.
Los siete principios de la xerojardinería
- Planeación y diseño
- Irrigación eficiente
- Mulch, pajote o mantillo
- Preparación del suelo
- Césped apropiado
- Plantas que hacen uso eficiente del agua
- Mantenimiento adecuado
La xerojardinería incorpora siete principios de conservación de agua:
- Planeación y diseño
- Sistemas eficientes de irrigación, diseñados y mantenidos adecuadamente
- Uso de mulch, pajote o mantillo
- Preparación del suelo
- Césped apropiado
- Plantas que usan el agua eficientemente
- Mantenimiento adecuado
Un buen jardín empieza con un buen diseño. La conservación de agua en el jardín se puede optimizar si se le toma en cuenta desde la fase inicial. Los xerojardines se pueden dividir en zonas con distintos requerimientos de agua. Un “oasis”, es decir una zona donde las necesidades de riego son mayores es donde, por lo general, las personas pasan más tiempo. La parte del traspatio y quizás de la entrada son buenos candidatos para un oasis. Un oasis recibe más agua y, por lo tanto, es más fresco. Esta parte puede requerir de más mantenimiento y usualmente será la parte del jardín con mayor colorido.
Después del oasis hay una zona de transición con riego moderado. La zona de transición contiene plantas que no necesitan de irrigación constante y que requieren de menos mantenimiento. Más allá de esta zona, puede haber otra zona que requiera de poco riego y la cual no requiere de agua suplemental o de riego frecuente durante períodos de sequedad prologados. Diseñar el jardín con zonas que tienen distintos requisitos de riego se conoce como establecer hidrozonas.
El “agua recogida o recolectada” que cae de los tejados o que corre del pavimento durante tormentas se puede usar para reducir la necesidad de irrigación suplemental. El agua que se desliza del techo se puede hacer llegar a un oasis u a otras áreas y así reducir drásticamente la necesidad de irrigación suplemental en las zonas de uso bajo o moderado de agua. Puesto que la recolección de agua requiere de nivelación para canalizar el agua y evitar el escurrimiento, se debe planear al diseñarse el jardín.
La irrigación es necesaria en un xerojardín por lo menos durante los primeros años mientras se desarrolla y establece el sistema de raíces de las plantas. Después de que se establezcan, el riego puede ser necesario, dependiendo del diseño del jardín y las necesidades de las plantas. En Nuevo México, muchos jardines necesitan de irrigación por lo menos para una sección de la zona plantada mientras dure el jardín. El oasis y las zonas que requieren de una cantidad moderada de agua son las que más necesitan de riego, pero es sensato planear la irrigación, aun en las zonas que necesitan poca agua, para dar cabida a nuevas plantas, cambios y años de sequía severa.
El sistema de irrigación, ya sea automático, manual o de mangueras que se cambian de lugar según sea necesario, es también una parte integral de la planeación del jardín. Es la base sobre la cual se diseña lo que se va a plantar. Las zonas de riego (de poco riego o zona seca, de riego moderado y el oasis o zona húmeda) deben estar aparte la una de la otra y cada una se debe manejar por separado. Con sistemas de irrigación en el suelo, cada zona debe estar conectada a una válvula separada.
El riego se debe hacer tan eficientemente como sea posible. Los sistemas de aspersión son adecuados para el césped o grama, pero los sistemas de goteo, burbujas y micro rocío o mangueras de remojo son más apropiadas para arbustos, árboles y plantas perennes o anuales. El riego eficiente irriga donde es necesario, y no donde se desperdiciará, beneficiando solamente a las malas yerbas.
El mulch proporciona una cubierta o mantillo al suelo y reduce la evaporación y la erosión. Limita también el crecimiento de hierbajos y la competencia por agua y nutrientes. Los productos de mulch para jardinería varían en qué tan apropiados son para varios usos.
El mulch o mantillo de plástico impermeable cumple un propósito en los jardines, pero a menudo se le usa indebidamente. Se le puede usar en áreas donde el suelo se debe mantener seco, por ejemplo junto a los cimentos donde se haya aplicado un producto para controlar las termitas y donde está canalizando agua recogida de una zona a otra.
De otra manera, barreras permeables contra malezas, corteza, grava y otros mulches porosos son mejores porque permiten que el agua y el oxígeno lleguen a las raíces de las plantas. A la larga, el polvo se acumulará encima del material de la barrera contra malezas y permitirá el crecimiento de algunas malas yerbas, y por lo tanto, no es la solución perfecta; pero estos materiales porosos son útiles para controlar la maleza cuando la capa de corteza o de grava es de menos de 3 a 4 pulgadas de grosor o cuando la probabilidad o potencial de crecimiento de maleza es muy elevado.
Los mulches orgánicos mantienen húmedo el suelo y reflejan menos calor. Dan buenos resultados con plantas adaptadas a microclimas más frescos. El mulch de corteza no se debe usar en áreas con mucha pendiente o en zonas de desagüe porque las lluvias fuertes lo arrastran.
Algunas plantas nativas de suelos muy bien drenados crecen mejor en mulches de grava. Recuerde que los mulches de piedra se calientan mucho en nuestro clima y pueden dañar o limitar el crecimiento de algunas plantas. Al fin de cuentas, el mulch debe recibir sombra de plantas en el jardín que proporcionen un efecto refrescante al medio ambiente. Usar sólo un mulch de grava en un jardín puede resultar en una factura de enfriamiento del hogar más elevada y requerir de mayores esfuerzos para controlar el crecimiento de maleza.
La preparación del suelo es un paso importante para tener una xerojardinería atractiva y saludable. Cuando se efectúa antes de sembrar, la prueba del suelo puede ayudar a determinar qué plantas se adaptan mejor al lugar y qué enmiendas son adecuadas para mejorar el suelo para las plantas seleccionadas. Agregar compost en las zonas de oasis y de riego moderado aumenta la capacidad de retención de agua del suelo. En la zona seca o de poco riego, la preparación del suelo puede consistir solamente de roturar con un motocultor para aflojar el suelo y reducir la compactación del mismo causada por las labores de construcción en áreas donde se va a sembrar. Aflojar la tierra mejora el desarrollo de las raíces y permite una mejor filtración del agua y del aire que las raíces de la plantas necesitan. Esto es importante en todas las zonas de riego. Sin embargo, puesto que molestar el suelo fomenta la germinación de las semillas de maleza, limite la labranza a áreas que va a sembrar. Uno de los principios más controversiales y menos entendidos de la xerojardinería es el concepto del césped apropiado. El césped tiene su lugar en la jardinería, aun en la xerojardinería. El césped es fácil de mantener a pesar de que requiere de cuidados más frecuentes que otras plantas y la vegetación. El césped proporciona un lugar de juego para niños y mascotas. Es un elemento importante para refrescar el medio ambiente aledaño, reducir la erosión y prevenir el resplandor del sol. Otras plantas de cobertura pueden proporcionar estos mismos beneficios, a excepción de proveer un lugar de juego. Piense acerca del tamaño del área con césped y el lugar donde desea tenerlo, cómo lo usará y durante qué estaciones o temporadas lo usará. Así estará mejor preparado para sembrar césped sólo donde lo necesita y para determinar qué tipo de césped es el más adecuado para sus necesidades. En la región del norte de Nuevo México y en las partes más elevadas del estado, los céspedes para temporadas frescas son los más apropiados para áreas extensas, como sitios de juego, especialmente si se le usará hasta los inicios de la primavera y hasta finales del otoño. El césped cañuela (fescue) o una mezcla de dos clases de cañuela (fescue y bluegrass) es apropiada para estas áreas.
Si lo usa poco o mayormente durante los meses cálidos en la parte sur de Nuevo México, use un césped que requiera de menos agua, tal como zacate San Agustín (buffalograss), grama azul o pasto de bermuda. Si es para un área donde sólo quiere brindar una buena apariencia, otras plantas de cobertura pueden ser más apropiadas y se les puede irrigar más eficientemente. Escoja las mejoras plantas para cada finalidad, determinando cuidadosamente sus necesidades y propósitos antes de seleccionar plantas específicas.
Cada día es más fácil encontrar en los viveros plantas que requieren menos agua. Hay muchas plantas muy atractivas que se pueden usar en jardines y que usan el agua con sensatez. Aunque puede usar muchas de sus plantas favoritas en la zona del oasis, hay una amplia gama de plantas fragantes, llamativas y de gran colorido para las zonas que requieren de menos riego. Muchas florecen por un período largo y tienen hojas atractivas. Algunas proporcionan un colorido otoñal con sus hojas y frutos, mientras que otras son muy bonitas para el invierno con sus frutos, semillas y colores invernales que abarcan desde el plateado al gris y muchos tonos distintos de verdes y cafés.
Las plantas para xerojardinería dependen de la formación de extensos sistemas de raíces los cuales les permiten absorber el agua para su crecimiento adecuado. Aunque pueden parecer poco atractivas en las macetas en un vivero, estas plantas despliegan rápidamente su belleza una vez que se les planta en un jardín.
No podemos olvidarnos del mantenimiento, aunque se trate de un xerojardín. Si bien es verdad que muchos jardineros encuentran muy relajante el tiempo que pasan cuidando de su jardín, las personas que tienen menos tiempo u otros intereses quizás prefieran un jardín que requiera de muy poco tiempo para su cuidado. El diseño determinará el mantenimiento requerido. Todo jardín requiere de mantenimiento: poda, quitar la basura que cae en el jardín, deshierbe de vez en cuando y manejo de las plagas, revisar que el sistema de riego esté funcionando bien, y ajustar el sistema de riego con el cambio de las estaciones.
La xerojardinería brinda una manera de tener jardines acogedores y hermosos, sin usar agua en exceso. Nos permite contar con lugares frescos y acogedores donde pasamos más tiempo, y a la vez, gastar menos agua en sitios en el jardín menos frecuentados. Hasta las zonas que requieren menos riego pueden ser muy atractivas si se ponen en práctica los siete principios de la xerojardinería. Usar la xerojardinería hace que nuestros jardines sean más compatibles con el medio ambiente de Nuevo México.
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